El clima no espera.

El clima no espera.

1.- La lógica concentración de esfuerzos en la lucha contra la pandemia no puede distraer del fundamental combate contra el cambio climático

Conferencia Proyecto EPA. Arco Minero y Cambio Climatico.Universidad del Táchira. Venezuela.01122021.

La gravísima crisis sanitaria a la que el mundo se enfrenta a causa del coronavirus acapara como es lógico todos los esfuerzos de Gobiernos y ciudadanos. Pero la emergencia sanitaria no debe hacernos olvidar la otra gran amenaza que se cierne sobre todo el planeta: la crisis climática.

El calentamiento global sigue avanzando y, como advierte el panel de expertos que asesora a Naciones Unidas sobre el cambio climático, la velocidad de los impactos sobre el clima es mayor que la capacidad de los humanos y los ecosistemas para adaptarse. Por eso, resulta crucial avanzar en una lucha que depende de la voluntad de todos los agentes públicos y privados. Sin dejar de priorizar la actuación contra la pandemia, es urgente intensificar al mismo tiempo las políticas de transición ecológica, pues no podemos permitirnos nuevos retrasos.[1]

2.- No es una charla al uso.

No voy a repetir lo ya reiterado por los expertos y científicos que investigan el clima. Sabemos todo. No les voy a enseñar nada nuevo. Hemos dicho casi todo. No esperen de mí fórmulas mágicas para resolver el cambio climático. No las hay fuera del trabajo y esfuerzo humano tanto o más como el que contribuyó al deterioro del Clima. Es un proceso costoso, complejo de desmontaje y montaje, un proceso deconstructivo y constructivo a la vez, pero con criterios y fines distintos en el que el objetivo por la humanidad y su desarrollo y durabilidad es la meta. Vamos a reflexionar en voz alta Falta práctica y resolución.

a.- La ultima decepción el G-20 de 11/2020.

El tercer gran asunto sobre la mesa era el cambio climático. El objetivo de la reunión era confirmar y reforzar el acuerdo de París.Una vez más se han puesto en evidencia las enormes dificultades para lograr avances, entre otras cosas por las discrepancias con la actual Administración estadounidense. El cambio en la Casa Blanca mejorará las cosas en ese sentido. Pero al margen de este hecho puntual, el resultado del G20 ha sido decepcionante y expone la ausencia de formatos y voluntades para asegurar una gobernanza global en tiempos de crecientes retos compartidos. Dispersión, intereses encontrados, ausencia de cooperación, ¿es realmente la lucha contra el cambio climático un asunto prioritario para los gobiernos? Una conclusión clara, si no lo es en el ámbito global, es porque tampoco lo es en el local.

b.- ¿una iniciativa con futuro?

Parte de la generación más joven con voz en los medios y en las redes afirma que “la crisis climática es la preocupación de nuestro tiempo”. Aclaremos, es “su preocupación” pero, ¿es compartida por las generaciones precedentes, sus padres, sus abuelos, que todavía detectan el poder de decisión en la empresa, en los gobiernos y en los medios de comunicación?

Hagamos una prueba: ¿Qué viene a nuestra cabeza cuando vemos u oímos aJamie Margolin de Zero Hour, a Greta Thunberg de «Fridays for Future”?

Alguien les ha llamado “latido democrático” con el que nos muestran varias señales importantes.

  • La denuncia del condicionamiento por la economía de la política. No aceptar donaciones.
  • autoorganizacion con una permanente comunicación interna (redes) y externa (Tecnología).  Interconectados con organizaciones ambientales influyentes que aumentan su voz y presencia.
  • Activistas muy jóvenes, concienciados y persistentes. Actitud clave, constancia y perseverancia.
  • Objetivos pragmáticos. No pedir lo imposible, sino metas concretas, factibles y cuantificables, que puedan llevarse a cabo con voluntad política.Entre sus objetivos se cuentan la petición de que se incluya obligatoriamente una asignatura sobre el cambio climático en el programa educativo del país.
  • Se consideran un movimiento político. Las causas y las soluciones de la crisis climática son políticas.Determinan los objetivos basándose no solo en premisas científicas, también en las necesidades políticas del momento.
  • Impulsan la coordinación entre los objetivos globales y estrategias locales.
  • Ningún estado debe imponer sus propias soluciones al resto del mundo. Vuelta de EEUU al acuerdo de Paris.
  • Una ‘transición ecológica justa‘ que no deje a nadie atrás ni a marginados sociales ni a trabajadores de sectores en retroceso por razones ambientales. Recordemos los desastres de Haití y Honduras que califican a la crisis climática como una crisis social.   La emergencia climática es también una emergencia social. Para salvar al planeta es necesario cuidar a los colectivos más desfavorecidos.

Entiendo y con ello quiero comprometerles que los jóvenes son los responsables y los dirigentes del cambio. Pero la acción contra el cambio climático exige preparación, conocimiento del pasado y conocimientos complejos para encontrar los instrumentos y procedimientos adecuados.

El cambio climático debe ser objeto de una asignatura transversal en toda la formación, acompañante en todo el curriculum universitario y en toda la carrera profesional. No se puede formar para reproducir el modelo de aspiraciones personales del pasado. El cambio exige, además, capacidad de dialogo, transparencia en las actuaciones, tolerancia, comunicación e información veraz y cierta, generar confianza, cooperación y solidaridad. En una palabra, hay que volver a llenar la bolsa que nos acompaña durante toda la vida con valores de conviviencia.

3.- ¿Es posible un objetivo colectivo contra el cambio climático? ¿Es posible un modelo latinoamericano por la sostenibilidad ambiental?

Hace unas semanas en una conferencia a jóvenes estudiantes de la Universidad Javeriana les decía que “América Latina alberga activos ambientales vitales como la selva tropical del Amazonas, el Pantanal de Brasil, la Pampa, el mar y la costa del Caribe, los glaciares andinos y los Páramos de Colombia: maravillas naturales de importancia mundial de una inmensa biodiversidad. Pequeños cambios en el delicado equilibrio ecológico de estas áreas tienen el potencial de causar efectos secundarios exponencialmente mayores en la sociedad latinoamericana y en todo el mundo”.

Son activos con los que se generan beneficios económicos y ambientales. [ riqueza ganadera, agrícola, pesquera, turismo y sus derivados, materias primas, hidrocarburos] [ absorción de CO2, suministro de O2, agua, energía]

Estos activos se han usado y explotado. Como derivada se han conservado o se han deteriorado. ¿Vamos a repetir el proceso?

Mi tesis es que tales activos forman parte de nuestro futuro, son la reserva del futuro y como tales hay que usarlos, conservarlos y protegerlos. No de forma pasiva sino activa.

Esta decisión supone mentalidad de cambio respecto a la actual forma de enfocar la vida cotidiana.

  • Modos de vida. Hábitos y modos de hacer las cosas. Cultura de consumo, usar y tirar, generación y gestión de residuos y vertidos.
  • Los métodos y formas de producción y transporte.
  • La ordenación del medio rural y de los bosques. Los métodos de explotación de la tierra y generación de alimentos. La explotación dela pesca y de recursos marinos.
  • La inclusión en la educación desde infantil a la universidad.
  • Formar parte de las relaciones personales.
  • Exigirla en la actividad y decisiones políticas, formas de gobernar, prioridades de la gobernanza (urbanismo, medidas económicas, políticas sociales, incentivos públicos)
  • Como parte clave de la lucha contra la desigualdad y la pobreza

Les invito a considerar el Cambio. Empecemos por romper con la habitual imitación de modelos de desarrollo ajenos. La opción es idear, plantear y tomar una nueva opción por la ruptura con la inercia que nos lleva a pensar que el desarrollo avanza por sí mismo sin dirección ni responsabilidad alguna.

Adoptar esta posición nos conduce a un modelo propio combinado con la propia cultura, desde las raíces de cada pueblo, desde la atención a los propios ciudadanos, aportando además conocimiento y recursos financieros. No se trata de nacionalismos, proteccionismos, ni exclusivismo sino de universalidad desde nuestra propia identidad. Yo trabajo y me comprometo ante la crisis climática como parte específica de una tarea común, compartida. No es un esfuerzo solitario sino parte de un esfuerzo común, global, cooperativo.

Les planteo estas reflexiones como componentes de las nuevas generaciones que tienen que redirigir una sociedad futura a la que nuestra generación le ha causado graves daños. Entiendo que Uds. son capaces y quieren ver y hacer las cosas de otra manera. Eso es ya el cambio. Pero este cambio exige compromiso social (sensibilidad, observar y escuchar el entorno, saber anticiparse) conocimiento y cooperación.

El actual modelo de desarrollo, al uso en América Latina, no representa un desarrollo sostenible ni en la vertiente política (inestabilidad democrática), ni en la social (desigualdad) ni en el medio ambiental (explotación).

Ni tampoco es viable para cumplir el objetivo de descarbonización propuesto.

Ejemplo:

  • un medio rural en despoblamiento con carencias básicas (culturales, infraestructuras, de calidad de vida y económicas),
  • Un medio Urbano que concentra el 80% de la población de América Latina y el Caribe con patrones de consumo donde se observa, un incremento de las emisiones debidas a la electrificación con hidrocarburos de baja calidad, carencia de un trasporte público organizado y eficiente un crecimiento del transporte privado que por disponer de energía subvencionada provoca un aumento del consumo de hidrocarburos y de contaminación atmosférica. 

No hay modelo de desarrollo fiable ni reconocible como tal cuando en 2020 el 18% de la población de Colombia no tiene acceso en su vivienda al agua corriente para la higiene elemental, ni el 36% en Bolivia. En materia energética el 14% en Colombia no tiene acceso a la electricidad y el 27% en Bolivia. En México hay un millón y medio de personas que no tienen acceso a la electricidad. ¿Es eso admisible teniendo tanto sol y aire? ¿Merece llamarse desarrollo a una situación de vivienda y economía arrasada por el paso de huracán como recientemente en Honduras?

La mirada a los modelos de desarrollo de terceros ha cegado la reflexión sobre las capacidades de la propia realidad, los recursos y su utilización, la situación de las personas, de sus hábitats de sus viviendas, de sus infraestructuras y en fin de su desarrollo humano.

Hoy sigue estando ausente una propuesta de desarrollo que parta de la propia sociedad, del propio suelo, de las capacidades existentes y necesarias de las personas, que las cualifique, que reinvierta la riqueza generada y la distribuya con equidad.

  • ¿Cómo cambiar todo esto? No lo sé, pero hablemos.

El modelo de desarrollo está condicionado por el cambio climático. No pensemos en regresar sino en preparar el futuro. El termino es adaptación. Este es el protagonista del futuro nos guste o no.  Todo lo demás es instrumental, la tecnología, la transición energética, el reciclado, para adaptarnos al cambio e impedir que se descontrole. La adaptación al cambio climático implica transitar de lo inevitable a lo sostenible. Esto es, las manifestaciones del cambio climático son prácticamente inevitables y se intensificaran durante este siglo y por tanto es indispensable instrumentar procesos de adaptación al cambio climático.

  • Empecemos por la gobernanza y la disposición de recursos públicos.

La crisis del clima es cara, tanto por paliar sus consecuencias, como por invertir en medidas de adaptación. Pero que sea cara no significa que no produzca rentabilidades y recursos económicos atractivos para el inversor. El cambio debe dirigirse a la reforma fiscal y al abandono de la política rentista dependiente del petróleo y de otras materias primas.

[Ejemplo de la familia agricultora que tiene en el subsuelo una bolsa de petróleo]. Cuida la tierra y el medio ambiente, independencia energética, genera recursos y mejora productividad, impulsa la industria, genera rentas, paga impuestos. Efectos ambientales y sociales de la explotación petrolífera.

El rentismo genera una política efectista en volumen de ingresos, pero con un resultado comprobable poco eficaz. América Latina ha exportado riqueza, pero ha carecido de una política fiscal justa y distributiva, de una política de beneficios sociales públicos y universales (∆ pobreza y desigualdad), de una política industrial (petróleo y carbón y hierro no han desarrollado una burguesía industrial emprendedora y competitiva) El sindicalismo se ha colgado del brazo político y sus regalías siendo partidista en su defensa del trabajador. Las rentas del petróleo deben tener una clara finalidad de sostener la política social distributiva.

El proceso de protección medioambiental debe ser el resultado de un pacto político intraestatal y multilateral. Como resultado de este pacto que debe ser democrático y tomado en sede parlamentaria debe aparecer y tener presencia el Estado y sus instituciones públicas como protagonistas. Su función es reguladora, pero también incentivadora e impulsora de la colaboración de la sociedad civil. Todo ello frente al caos de la desorganización y de la prevalencia de intereses excluyentes y asociales (mafias, explotadores y especuladores de recursos, usurpadores de la tierra, etc…).

Diseñar y promover un Desarrollo del territorio planificado y consensuado con los agentes afectados. Asentar poblaciones en base a recursos renovables y sostenibles promoviendo actividad económica y empleo, asegurar la educación, la asistencia sanitaria, los servicios públicos para los necesitados y dependientes, infraestructuras de suministro de agua y saneamiento, sistema de tratamiento de residuos, garantizar el acceso universal a la energía y a las comunicaciones.

La adaptación al cambio climático y el fortalecimiento de la democracia van de la mano en cuanto a consolidación de políticas sociales y desarrollo económico armónico para consolidar un auténtico estado del bienestar. Transformación democrática verde.

  • Adaptación climática y tecnología.

Para los estudiosos del clima y su evolución  la sostenibilidad empieza a demandar  adaptación transformativa que en la práctica quiere volver a decir cambio, pero poniendo el acento en un  aumento significativo en el esfuerzo de gestión; introducción de nuevas tecnologías y prácticas innovadoras, cambios geográficos en la localización de actividades cambios en los modos  y sistemas de producción y transporte, cambios en los valores de la conducta; en los objetivos políticos y la forma de percibir los problemas.

Las Tecnologías de la información y la comunicación, en particular y la innovación tecnológica, en general, «son aspectos básicos que pueden contribuir a frenar el cambio climático, pero para ello es necesaria una transformación del modelo económico y energético mundial, de los sistemas de producción, de los hábitos de vida y consumo”. Esa transformación va a ser y está siendo ya, digital».

Hoy es comprobable a diario como las TIC promueven conductas sostenibles mediante aplicaciones móviles: el coche compartido, contenedores de residuos que informan remotamente que están llenos, informaciones meteorológicas que permiten programar el riego, aplicaciones que permiten programar la calefacción, información en tiempo real que evita tomar una ruta con atascos, y un largo etcétera de usos que irán ampliándose a nivel global.

La tecnología digital está cambiando la forma en la que el usuario final interactúa con sus suministros energéticos, dotándole de mayor capacidad de decisión y actuación. Esto se reflejará en una mayor eficiencia en el uso de la energía y, por lo tanto, en una reducción de las emisiones. Aplicaciones que animan al ahorro en el hogar: conocer el consumo de cada electrodoméstico por separado, ajustar la potencia contratada, elegir la mejor tarifa eléctrica. Se ofrecen una gran variedad de aplicaciones que podrían mejorar la implicación de los ciudadanos en la gestión de los grandes núcleos urbanos, con el objeto de mejorar el servicio público que se les ofrece y al mismo tiempo generar personas más informadas, involucradas y responsables. Pero también pueden hacer más visibles las zonas rurales conectadas entre sí y con los centros urbanos.

En el sector alimentario se está trabajando en la búsqueda de nuevas variedades de cultivos y razas de ganado que se adapten mejor a los futuros escenarios de cambio climático, en la búsqueda de nuevas tecnologías de ahorro de agua y en técnicas de gestión de los suelos que los hagan más resilientes ante los impactos del cambio climático.

Un aviso, que vuelve sobre lo ya reiterado en esta charla y sobre el papel protagonista clave del ser humano: La tecnología puede optimizar el consumo de energía, pero no es milagrosa, todo depende de cada persona y de su decisión de reducir el consumo y que éste sea responsable para evitar más emisiones a la atmósfera y reducir las consecuencias del cambio climático.

  • Pero se precisan líderes.

Si de algo carece la acción por la sostenibilidad es precisamente de Liderazgo: líderes o actores conscientes y comprometidos son necesarios para iniciar, integrar, y mantener la planificación e implementación de la adaptación transformativa al cambio climático en diferentes contextos de cada sociedad y de cada Estado o de cada bloque plurinacional. Las declaraciones políticas abundan, pero la dotación de recursos escasea. El liderazgo es particularmente importante ante la falta de políticas y estrategias fuertes a nivel local, nacional y global y, aunque duela decirlo, ante la pasividad de la conciencia social.

4.- En conclusión

Un futuro más verde y abundante

A medida que la sociedad trabaja para frenar el cambio climático y producir más con menos, surgirán innumerables oportunidades de inversión.

  • Las energías renovables son cada vez más competitivas.
  • Los vehículos eléctricos y de pila de combustible están creciendo en cuota de mercado.
  • Los productos hechos de materiales reciclados son atractivos para los consumidores respetuosos con el medio ambiente.
  • La maquinaria agrícola contrarresta la disminución de la mano de obra y aumenta la productividad.
  • La agricultura de precisión aprovecha los datos ambientales en tiempo real para ayudar a los agricultores a tomar decisiones.

El cambio climático y la escasez de recursos serán una fuerza impulsora detrás de las acciones de los consumidores, las empresas y los gobiernos en los años venideros.

Al mantenerse en sintonía con esta mega tendencia, los inversores podrán detectar oportunidades a largo plazo.

Cambio político, cambio en las políticas que influyen en el medio ambiente (preferencias y prioridades) y en la forma de ejercer la política (educar, incentivar, cooperar, regular, ejemplarizar). No es cuestión de ideologías sino de una ideología, la de paliar, adaptar,  evitar el cambio climático. Hacerlo con la decisión y las herramientas legales más eficaces y con voluntad decidida de cambio.

Conocimiento y tecnología al servicio del medio ambiente y de las personas. La tecnología no es magia sino instrumento que debe ser orientado a fortalecer la lucha contra el cambio climático.

Ha llegado el momento de que todo ciudadano sea consciente de las grandes potencialidades de las tecnologías para trabajar en la construcción de un entorno social y económico más justo y ecológicamente sostenible. Pero, antes de dedicar esfuerzos a dibujar una hoja de ruta factible y eficaz para la preservación del ecosistema, hay que formularse con sinceridad una pregunta primordial: ¿de verdad queremos salvar el planeta? ¿Estamos dispuestos a ir más allá de la retórica y de los buenos propósitos y actuar en nuestro día a día? Es decir, no coger el coche si no es imprescindible, utilizar vehículos menos contaminantes, aunque suponga un esfuerzo, controlar el consumo energético para la climatización de espacios cerrados, aprovechar los dispositivos durante su vida útil y no sustituirlos constantemente según las modas y las tendencias, plantearse la necesidad real de adquirir un producto, actuar activamente contra el exceso de envasado y el uso de materiales no reutilizables…

Tenemos que decidir si queremos establecer un entramado tecnológico y de consumo que no sea el verdugo final del ecosistema, sino un aliado en favor de su preservación. Porque el principal problema que hay que afrontar es que el sistema económico en el que vivimos es insostenible además de ineficiente.

Corresponde actuar sobre la demanda. Consumir no menos sino lo necesario, con criterio y buscando la calidad sobre la cantidad. El consumo desmedido de materias primas y la fabricación continua de nuevos productos prescindibles, no sustitutorios y con materiales no reciclables, son totalmente incompatibles con el respeto hacia el entorno natural. Así pues, si la lógica del mercado no adopta como propios los valores éticos universales de la especie humana, la sostenibilidad del planeta seguirá menguando.

Si queremos conservar nuestro planeta y proteger su naturaleza cada uno debe adquirir un compromiso con el medio ambiente, además de mostrar cooperación y participación en las medidas que lo protegen. Lean, estudien, debatan, analicen cada día en como colaboran en defensa del medio ambiente. Como les dije al inicio de esta charla hay una certeza ineludible: el clima no espera.

fxam/01122020.


[1] Visualizing the Human Impact on the Earth’s Surface – Visual Capitalist

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