La responsabilidad social corporativa

La responsabilidad social corporativa: un concepto transversal en los cursos de las escuelas de negocio y en las Facultades de economía e ingeniería y en toda la Universidad de cualquier lugar del mundo.En la primavera del año pasado 2015, el Foro Global de Conductas Responsables de Negocios, celebró en París una reunión sobre reformas educativas en el ámbito general de la educación pero en particular en la etapa de formación de estudiantes de escuelas de negocios y universidades cuyo objetivo es concluir como dirigentes de empresas de Europa y América.En dicha reunión el Secretario General de la OCDE Ángel Gurría, planteó a los representantes de Centros Superiores Educativos presentes en el Foro “hacer profundas reformas educativas para atajar futuras conductas corruptas o antiéticas”, además de emprender una “necesaria la «inversión en las personas” y “fomentar las inversiones para que crear trabajos dignos y bien pagados”. La innegable realidad que se encierra tras estas propuestas concitó la unanimidad de los presentes en la reunión. Basta repasar los ocho años de crisis que sufre el occidente desarrollado y el contagio producido en las economías emergentes cuyo origen no se duda que se encuentre en gran parte en las conductas escasamente éticas de bastantes de los dirigentes del sistema financiero internacional. Estas conductas tienen su fundamento en las enseñanzas denominadas “liberales”, de los más destacados centros de formación empresarial americanos o europeos, que en la década de los noventa y primera década del S. XXI han ido nutriendo los principales puestos de decisión en los órganos de gobierno de las empresas más influyentes de la economía internacional. Desde esta perspectiva las conclusiones del Foro dejaron claro:
  • Se requiere una reconsideración rigurosa de la forma de actuar, de evaluar y de transmitir los valores éticos, de las escuelas económicas y de liderazgo. Es ineludible hacer un examen general de los conceptos y teorías existentes en las facultades de Economía respecto a la conducta ética empresarial, personal e institucional, así como una profunda y crítica revisión del papel y planes de estudio de las Escuelas de Negocios y de sus MBA respecto a la adopción de valores éticos y su transmisión.”.
  • La autocrítica concierne a directivos, consejeros, reguladores yfinancieros. Las medidas a tomarse orientan hacia: fortalecer cursos de ética empresarial, de responsabilidad social corporativa (RSC) y de deontología profesional que deben acompañar, en el mismo nivel, a la investigación de finanzas, gestión del riesgo y promoción del espíritu emprendedor.
  • El objetivo es poner a disposición de los alumnos las mejores herramientas en formación de comportamiento ético y gobernanza corporativa y crear mayor conciencia en el desarrollo de políticas de RSC. El área de actuación no es sólo la gran empresa pública o privada y las multinacionales sino que es necesariotambién crear programas focalizados en la pequeña y mediana empresa, en la empresa individual y en la familiar.
  • Es inexcusable un ejercicio de honestidad en todo tipo de organizaciones y en susdirigentes para determinar la parte de corresponsabilidad en la gran crisis sufrida cuyos efectos sociales continúan siendo graves, como la desigualdad, para recuperar la credibilidad perdida por las organizaciones públicas y privadas y por sus dirigentes políticos o empresariales.
  • Hoy es posible constatar por determinadas Escuelas de Negocios la mala praxis de algunos directivos en la etapa de bonanza económica provocando el colapso financiero mundial. Buena parte de la crisis experimentada tiene su origen en la laxitud de comportamiento con la que los directivos de empresas se han conducido, propiciada por la máxima de que “los mercados se regulan solos”.
  • También se admite que desde las Escuelas de Negocios se ha mantenido una actitud condescendiente con el beneficio rápido y fácil, posición que ha diluido elvalor delos códigos éticos y deontológicos que deben presidir la praxis directiva. La ética debe ser una materia omnipresente en el programa de formación. Se precisaincorporar la visión ética y la responsabilidad social junto con los valores,no como contenidos limitados a una u otra asignatura, sino comocontenidos transversales en todos los cursos de formación de directivos.
La relevancia de este Foro, cuyas conclusiones y propuestas no deben desvanecerse en el tiempo,ni en la urgencia diaria o en las incertidumbres de la crisis que permanece entre nosotros, radica en haber señalado el necesario y urgente replanteamiento del papel de los líderes políticos y empresariales. También el papel de la educación en todas sus etapas como incentivadora de la responsabilidad individual y social y de la solidaridad.La actividad pública política, la educación en todos sus niveles y la actividad empresarial en su gestión y representación han dejado de lado el estudio del impacto de la actividad de las empresas en la sociedad global y en la importancia de cultivar en los futuros directivos habilidades y virtudes que se correspondan con una función profesional que tiene una trascendencia social relevante.Las teorías modernas del enriquecimiento rápido y abundante sin límites, han resultado ser la perdición social. Una sociedad moderna, desarrollada y que pretenda ser equitativa debe apostar por líderes “decentes y honestos”, “creíbles y confiables” que los ciudadanos, colaboradores y empleados, admiren por sus virtudes y por poseer la capacidad de entenderles y apoyarles desde el respeto.Para que se cumplan estos buenos augurios quizás sea importante confirmar y después hacer extensiva la “laudatio” que se ha escrito acerca del programa de MBA de la Harvard Bussines School. “Para ser partícipe de este programa, Harvard busca líderes que quieran dejar su impronta, con capacidad de liderazgo, no para mandar, sino para cambiar el mundo. La especialidad no es determinante, desde matemáticos hasta literatos. No hay una receta para ser aceptado. Buscan autenticidad”.
Francisco Xavier Albistur Marin.