Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

También se puede decir que aprendemos muy poco de nuestras experiencias buenas o malas. Cuesta entrar a reconsiderar las causas de los problemas y de los obstáculos. Pero ni siquiera en los éxitos analizamos el proceder que nos ha llevado a ello. Si lo hiciéramos las conclusiones de nuestra reflexión pueden constituir activos de gran valor para nuestra vida personal y profesional y para nuestra relación social.

El método no hay que comprarlo está en nosotros y se puede practicar en solitario o en grupo, con ayuda de contraste o sin ella. Experimentar, detenerse y reconsiderar los orígenes y las consecuencias de los acaecido, los sentimiento y emociones movilizados, las posibles alternativas no tomadas o no consideradas, considerar posibles correcciones, propuestas de terceros, elegir las más eficaces para nuevas situaciones, cuidar los puntos débiles y potenciar las capacidades que mejoran las actuaciones.

Todas son acciones propias que hay que realizar con rigor, justicia y sinceridad, reitero, individual o colectivamente. Aprender de la experimentación forma parte de la capacitación personal. Es un entrenarse a estar atento en el objetivo y a los matices que nos permiten llegar a él.

La experiencia es un valor en un dirigente y un componente de un buen entrenamiento para dirigir y gobernar. Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, repite que un empresario es un entrenador que conoce bien a sus colaborares y trabaja con ellos en función de sus capacidades y cualidades. Es un permanente experimentador. Pero también es observador y conocedor del entorno que influye en su actividad y en sus colaboradores y cuenta con ello en sus decisiones. La buena dirección requiere entrenamiento: aprender, experimentar y aplicación de la experiencia.

2.1. Entrenarse para ejercer un oficio.

Seguimos leyendo a Ignacio y anotamos cómo advierte a quien gobierna que le “ayuda la experiencia y uso del gobierno y el conocimiento de los particulares y autoridad para con ellos para hacer bien este oficio…”10. Además de la reiterada apelación a formación (personas escogidas en espíritu y doctrina, y muy a la larga exercitadas) y experimentación práctica (experiencia y uso del gobierno) necesarias para un buen gobierno (autoridad para hacer bien) fijémonos en el término oficio, que lo escribe como sin

(9) Constituciones, Décima Parte Principal, n.º 819. Ibidem. (10) Constituciones. Nona parte… N.º 719.

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