Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse


querer, pero que resulta ser la definición de la acción de gobernar sostenida por cualidades personales (experiencia, profesionalidad, conocimiento, carácter) que certifican la capacidad para gobernar. Gobernar no es cualquier cosa e Ignacio en este breve párrafo lo confirma. Cualquiera no puede gobernar si no está preparado y capacitado (conocimiento y experiencia). Gobernar reclama un estado de ánimo, una disposición y un talante, receptivos y abiertos como muestra de serenidad, seguridad, madurez y consciencia. Apremia más Ignacio: “es necesario haya alguno o algunos que atiendan al bien universal como propio fin”, es decir gobernar tiene consecuencias derivadas más allá del gobernante y de la propia acción de gobierno por lo que termina siendo un oficio ejercido con preparación, atención y diligencia.

El buen gobierno, se califica por unos resultados satisfactorios y una dirección eficaz. La eficacia en dirigir es consecuencia de unos comportamientos manifestados en la interacción social y que varían porque se adaptan a las circunstancias históricas del entorno, de la organización y de los actores. La interacción social precisamente por su complejidad y variedad pide saber hacer (experiencia) y necesita flexibilidad (entrenamiento) que a su vez es una característica que apreciamos en un gobernante o director capaz de reunir consensos.

Generalmente los líderes que practican la interrelación no dependen de un estilo de liderazgo tal y como los definen los expertos académicos (autoritario, asociativo, democrático, coercitivo, etc.)11. Utilizan una variedad de estilos en cualquier día o semana o circunstancia del año. Están en forma, entrenados, para ser flexibles, adaptables, porque la experimentación les ha preparado para ello. Es decir, practican, adquieren destreza, como en el deporte y en la ejecución musical y se adaptan a su público y auditorio.

El entrenamiento en las prácticas de gobierno y dirección, tiene que ir acompañado de una reflexión sobre la propia práctica. Ignacio propone como hábito cotidiano, “hacer reflexión sobre lo que ha hecho, puede ayudar más en todo”12. La reflexión es útil para identificar relaciones de causalidad entre

(11) “Goleman y la inteligencia emocional”. Harvard Business Review. Junio 27, 2017. El estilo de gobernar de Ignacio de Loyola, en, Ignacio de Loyola Un Líder para hoy. F. X ALBISTUR MARIN. Ed. Mensajero. Bilbao 2017. (12) Constituciones. Cuarta Parte Principal, n.º 405. Ibidem.

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