Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

cualidades14, con las que armonizar otras dos cualidades básicas, “sapiencia y conducta recta”. Nos interesa aquí la tercera en la que incluye procederes prácticos para el buen fin de la relación que deberá mantener el gobernante con su organización y para acreditar una buena forma de gobernar: la inteligencia y sensatez, el talento para aplicarlas, combinar la preparación intelectual para estar al nivel de sus colaboradores cualificados con la prudencia para discernir caracteres y aconsejar, además de discreción en el trato con personas de dentro y fuera de la organización15.

A la acción del gobernante le precede el aprendizaje con actitudes activas (entrenamientos, experiencias) como concentrarse en escuchar, observar y aprender de quienes con el colaboran y a quienes la mayoría de las veces ha podido elegir y nombrar. Aplicar métodos prácticos y sencillos como tomar notas sobre lo que escucha. Evaluar cuándo sus propias opiniones expuestas, sobre la organización o su equipo, son correctas y cuándo están equivocadas. Establecer como criterio dialogar con una variedad de personas para evitar verse influenciado por la perspectiva de una persona o de un grupo. Usar los nuevos conocimientos de estas experiencias para dirigir su tarea directiva, ayudar a los colaboradores en su trabajo y evaluar su progreso. Y siempre estar dispuesto a ajustar el estilo de liderazgo a las circunstancias y personas, evitando asumir que otras personas se adaptarán a uno16.

La experiencia y su enseñanza va creando una identidad personal, positivamente crítica y autocrítica, que marca el estilo de gobernar. El modelo propuesto por Ignacio y los presentados más tarde por los especialistas consultores o académicos modernos, son una referencia comparativa de cómo se debe ser, para comprender cómo se debe dirigir ordenadamente.

(14) Ver Constituciones de la Compañía de Jesús. Nona Parte. Capitulo II. “Cual Haya de ser el Prepósito General”. Ibidem. P. 320.

(15) Constituciones. Parte Nona, n.º 729. La tercera es que debría ser dotado de grande entendimiento y juicio, para que ni en las cosas speculativas ni en las práticas que occurrieren, le falte este talento. Y aunque la doctrina es muy necessaria a quien tendrá tantos doctos a su cargo, más necessaria es la prudencia y uso de las cosas spirituales y internas, para discernir los spíritus varios y aconsejar y remediar a tantos que tendrán necessidades spirituales; y así mesmo la discreción en las cosas externas, y modo de tratar de cosas tan varias, y conversar con tan diversas personas de dentro y fuera de la Compañía.

(16) “Ways to Improve Your Cultural Fluency”, by Jane HYUN and Doug CONANT. Harvard Business Review. May 10, 2019.

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