Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

Para que este entendimiento fuera posible Ignacio no se andaba con trivialidades e iba al fondo de la cuestión. Un buen árbol precisa buena raíz y así escribía “nos ha parecido ordenar” que todas las personas que quisieran vincularse a su organización, debían ser “probadas con largas y diligentísimas probaciones”, “su vida y doctrina” (opiniones, conocimientos, criterios). Toma posiciones elitistas en la selección porque “el oficio” lo exige, y concluye con un indiscutible argumento: “Porque, en realidad, este Instituto exige hombres del todo humildes y prudentes” en los que basa la estabilidad y el crecimiento. Se insiste en la formación, el entrenamiento dirigido a la calidad personal del futuro dirigente sin olvidar las cualidades que deben acompañar al oficio directivo pues forman parte esencial de él.

Toda esta insistencia en el aprendizaje, el conocimiento, la experiencia y la exigencia al aspirante encuentran razón en que Ignacio promovió una organización innovadora centrada en la cualificación personal, intelectual y moral. El éxito organizativo depende del valor reconocido al modo de actuar de sus dirigentes y colaboradores que se denomina como “nuestro modo de proceder”.


2.3. Entrenarse para conseguir el bien común.

La conducta ética y sabia es eficaz y rentable en sus resultados. La Compañía de Ignacio de Loyola es en realidad un sistema dirigido piramidalmente, pero autoorganizador porque admite y ejerce la transversalidad. La continua interacción entre el líder cabeza y los líderes locales dirigentes, mas la comunicación en todos los ámbitos de sus reflexiones y experiencias, motivan e inspiran a los miembros de la organización a encontrar por sí mismos los modos más eficaces para servir a la comunidad mayor (Compañía) y esta con su capacidad de adecuarse al medio social donde actúa puede cumplir adecuadamente la misión asignada.

Cuando la motivación e incentivación generada por una forma de gobierno atractiva y eficaz, suscitan y liberan energías emprendedoras aparecen otros líderes creadores para colaborar en el servicio y fines que la organización se ha propuesto17. La fórmula de Ignacio promueve líderes en cada uno de los niveles en que actúan. Pero hay más. Como los maestros son líderes, y

(17) Ver Gifford PINCHOT. P. 59. Ibidem.

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