Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

privada de aviones de directivos, eliminar coches de empresa y revisión de los bonus de los directivos ajustándolos al rendimiento. La estrategia adaptada aprovecha la oportunidad de la crisis y se reinventa centrándose en hacer aquello que saben hacer con éxito comprobado.

GE ha descubierto tarde la «no linealidad» entre su organización, el mercado y la sociedad y debe echar mano de una estrategia adaptable inducida por la crisis y la competencia en los mercados europeos, asiáticos y norteamericano. Un led fabricado en China ha dejado sin luz a sus bombillas, pero al menos demostrando capacidad de adaptación, ha reaccionado adecuando la estrategia, al parecer, por la línea adecuada: «seamos lo que siempre hemos sido» (conocimiento y adaptabilidad) para seguir existiendo.

Este ejemplo nos lleva a otra reflexión sobre estrategia. En estos dos últimos siglos el ideal empresarial ha sido crecer en dimensión produciendo cualquier producto (GE bombillas. Lavadoras, neveras, reactores nucleares, motores de avión, etc.) que se vendiera en todo el mundo. Todo bajo una única dirección que como un pequeño imperio abría y cerraba fábricas, politiqueaba con gobiernos, tenía rendidos a los financieros e inversores. ¿Pero había estrategia o expansión sin estrategia? ¿O la estrategia era errónea? ¿O sus directivos no la aplicaron? ¿o no la conocían? ¿O eran sumas de estrategias no coordinadas? Añadan lo que se les ocurra.

Retomo a nuestro referente Ignacio. También su apuesta es crecer para abarcar el espacio que ocupa la Iglesia e incluso los nuevos espacios que los descubrimientos geográficos van abriendo. Su organización adopta estos objetivos y adapta la estrategia para responder a las demandas que en los diferentes lugares se susciten. Pero las claves de su estrategia no se olvidan. Crecer con personas capaces, seleccionadas rigurosamente, formadas y probadas. Mantener la unidad de la organización, aunque adopte formas distintas en las áreas donde se expande y la cohesión de los miembros entre sí.

Aunque el poder de la organización está jerarquizado piramidalmente y de la jerarquía dimana la estrategia para la organización, la aplicación de la estrategia es autónoma. El ajuste entre ambos hechos se efectúa mediante dos mecanismos: el de la información y comunicación permanente, de arriba abajo, de abajo arriba y transversal y en la confianza en el “modo de proceder” de las personas de acuerdo con la cultura de la organización.

Hoy es raro encontrar una reflexión en la empresa, o en las ocupaciones de los directivos, sobre cómo alinear la estrategia particular con los objetivos,

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