Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

Respecto a la primera afirmación podemos reconocer personas con unas características particulares, que al margen de su nivel formativo intelectual y profesional, realizan con éxito el cometido de gobernar, dirigir o simplemente ejercer una jefatura. Esta constatación no confirma más que una cierta peculiaridad de carácter apoyada en una inteligencia natural destacable y reforzada por una larga experiencia bien aprovechada en un aprendizaje social complejo y a veces doloroso.

Debemos reconocer que la formación por sí sola no puede dar a un líder, su necesidad de liderar o su convicción de ser líder. Sin este asentimiento es preferible no intentarlo. Hoy, fruto de la universalización de la educación formal y una utilización distorsionada del título académico obtenido, hay demasiadas personas que nunca debieron ocupar una posición que exige responsabilidad de liderazgo y que en su obligado ejercicio lidian con sus pocas ganas de responder a sus exigencias.

Respecto a la segunda visión, el empuje de la burocratización y la meritocracia en las carreras administrativistas, ha primado considerar que determinadas carreras universitarias desarrollan capacidades de dirigir en cualquier persona que las supera, sin distinguir o considerar otras cualidades humanas obviadas en el pensum académico. Por su realismo incluyo la opinión de un periodista que ha analizado estos hechos. «Queramos o no, el paso por la universidad y otras instituciones similares es visto cada vez más por alumnos — y no solo por ellos— como una especie de trámite fastidioso hacia un mercado de trabajo cada vez más cerrado. De modo que lo que importa es el título que se obtiene, la eficacia que tiene para lograr trabajo, el prestigio, el networking, el conocimiento práctico, las asignaturas útiles. Estar en tal o cual ranking es fundamental para la elección; Shanghái, Qatar, Leiden… Se ofrece aprender liderazgo, éxito, conocimiento útil. ¿Se atrevería una escuela de negocios a publicitarse como formadora de servidores del bien común en lugar de líderes y directivos? Es una paradoja. Vivimos en una época en la que los bancos venden “experiencias” y la formación superior rentabilidad. Hoy estudiar es una inversión y acudir a la oficina bancaria, un momento diferente»30

La experiencia que nos han dejado los dirigentes con origen en estas carreras, tanto en el sector privado empresarial como en el sector público y político durante las tres últimas décadas, deja constancia que esta visión no


(30) MARIRRODRIGA, Jorge. “El acento”. El País. 18 de agosto de 2018

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