Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

Como asistencia delegada se orienta a garantizar el orden del gobierno contando el dirigente para ello con “algunas personas de lustres en letras y todas buenas partes que le asistiesen y tuviesen cargo de mirar con especial cuidado por las cosas universales de la Compañía que el General les encargase”. El consejero se adapta a las bases que ha propuesto para el buen gobernante, la sólida formación, rigor en la actuación y amplitud de miras hacia el desarrollo de la organización y de sus miembros.

John Kotter sostiene que gestión y liderazgo son dos sistemas distintivos y complementarios de la acción de gobierno36. Ignacio siglos antes, con sus criterios y directrices diferenciadores de la acción del gobernante parece adelantarse a este influyente consultor.

Liderazgo y gestión se necesitan para el éxito en el entorno empresarial y de las políticas públicas de hoy. La gestión o administración trata de lidiar con la complejidad. Sus prácticas y procedimientos son, en su mayor parte, las respuestas a la emergencia de organizaciones grandes y complejas del siglo XX y del nuestro.

El liderazgo, por el contrario, trata de responder al cambio inevitable. La mayoría de las corporaciones de la actualidad, en todos los países, presentan un exceso de gestión y una falta de liderazgo. Las empresas y la política necesitan desarrollar su capacidad para el liderazgo. Las entidades bien gobernadas, siguiendo las pautas de Ignacio deben buscar personas con potencial de liderazgo para formarlos con experiencias diseñadas para desarrollar tal capacidad y talento. Los partidos no parecen interesados en liderazgos fuertes que tengan vida propia. El verdadero desafío, como ya lo hemos visto indicado por Ignacio, es combinar la gestión rigurosa con un liderazgo experimentado e inteligente y usar a cada uno para equilibrar al otro.


En conclusión

La necesaria formación intelectual que Ignacio destaca en la persona que gobierna y en sus consejeros es aval para orientar de forma ordenada y responsable la misión de su organización. Esta formación le ayuda al dirigente de cualquiera de los niveles organizativos, para adoptar conductas que optimizan su trabajo y revalorizan la organización: ser prudente (“debe ser dotado de grande entendimiento y juicio”), actuar con corrección (“buen juicio acompañado de buenas letras”)


(36) KOTTER, John P. “Que hacen verdaderamente los líderes”. Harvard Business Review, diciembre 01, 2001.

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