Si Ud. quiere gobernar o dirigir una entidad, debe entrenarse

Cualidades no particulares sino orientadas a la relación con los colaboradores y a su acción exterior y con ellas, para tal relación interna y externa, “perficciona su affecto y entendimiento y execución; y tanbién lo que le ayuda de los bienes del cuerpo (organización) y externos (a la organización)”7.

El catálogo de cualidades del gobernante indica que la versatilidad o adaptación es la condición resultante para un buen gobierno interno y sus efectos e influencias externas y se alcanza mediante una adecuada combinación de actitudes y hábitos: “exemplo de virtudes en particular caridad y humildad” (hoy definidas en el liderazgo como compasión); dominio de sí mismo y conocedor de sus limitaciones “libre de todas pasiones”; dúctil en su orden de gobierno, “mezclar de tal manera la rectitud y severidad necessaria con la benignidad y mansedumbre”; soportar limitaciones, debilidades, presiones y contradicciones ajenas “la magnanimidad y fortaleza de ánimo”; conocimiento, reflexión, sentido común, “grande entendimiento y juicio prudencia y discreción”; constancia y tenacidad “vigilante y cuidadoso para comenzar y strenuo para llevar las cosas al fin”.

No es exagerado decir que la versatilidad descrita por nuestro consejero de referencia y por los modernos asesores del liderazgo, es el mecanismo más importante para liderar con efectividad antes y hoy en día. La versatilidad se define como la capacidad de leer y responder a las propuestas del cambio con un amplio repertorio de habilidades y comportamientos complementarios.

Sin grandes dificultades es comprobable que los líderes políticos o empresariales suelen ser mejores intuyendo el cambio que en prepararse y responder a él. Volvemos al entrenamiento de nuevo pues la adopción de actitudes flexibles y el desarrollo de la gama de comportamientos adecuados, no habituales en los cotidianos adquiridos, requiere un esfuerzo sistemático y consciente que a menudo los empuja fuera de sus zonas de confort.

Las proposiciones de Ignacio quieren evitar que el líder priorice apoyar sus acciones con un comportamiento asentado en sus fortalezas en lugar de analizar otros que podrían ser más efectivos y proporcionados a las circunstancias en las que se opera. Las fortalezas por muy valiosas y meritorias que sean pueden convertirse en debilidad. El líder debe preparase para desplegar la capacidad de captar necesidades de comportamiento, quizás opuestas a su opinión y contratar su punto de vista y los argumentos de sus decisiones en función de que la adaptación de su conducta a una solución secundada internamente y reconocida en el exterior

(7) Constituciones. Parte Nona. Capítulo 2.º. “Quál haya de ser el Prepósito General”. También citas siguientes. N.os 724 a 735.

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